Tipos de interdependencia positiva

• Interdependencia positiva de objetivos. Los alumnos sienten que sólo pueden alcanzar sus objetivos de aprendizaje si todos los integrantes de su grupo también alcanzan los suyos. Los integrantes de un grupo de aprendizaje tienen un conjunto de objetivos comunes que todos se esfuerzan por alcanzar.
• Interdependencia positiva de festejos/recompensas. El grupo festeja el éxito. Recibe una recompensa conjunta por el trabajo grupal exitoso y por los esfuerzos de sus integrantes.
• Interdependencia positiva de recursos. Cada miembro del grupo sólo dispone de una parte de la información, los recursos o los materiales necesarios para realizar la tarea y deben combinarse los recursos de todos para que el grupo pueda alcanzar sus objetivos.
• Interdependencia positiva de roles. Cada integrante tiene un rol complementario e interconectado con los demás, que especifica responsabilidades que el grupo necesita para realizar una tarea conjunta.
• Interdependencia positiva de identidad. El grupo establece una identidad conjunta mediante un nombre, un estandarte, un lema o una canción.
• Interdependencia ambiental. Los miembros del grupo están unidos de algún modo por el medio físico. Por ejemplo, trabajan juntos en una zona: determinada.
• Interdependencia positiva de la fantasía. Se les asigna una tarea según la cual se encuentran en una situación de vida o muerte y deben colaborar para sobrevivir.
• Interdependencia positiva de la tarea. Se crea una distribución del trabajo tal que las acciones de un integrante del grupo deben estar completas para que otro integrante pueda hacer su parte.
• Interdependencia positiva respecto del enemigo externo. Cada grupo compite con los demás. Sus miembros se sienten interdependientes en su lucha para vencer a los otros y ganar la competencia.

La interdependencia de objetivos se estructura cuando cada integrante de un grupo recibe un rol complementario e interconectado con los demás (el lector, el encargado del registro, el verificador de la comprensión, el que estimula a la participación y el que elabora los conocimientos), que especifica responsabilidades que el grupo necesita para realizar la tarea conjunta, los roles establecen qué espera cada miembro del grupo de los demás (y, por lo tanto, qué debe hacer cada uno). En los grupos cooperativos, las responsabilidades suelen dividirse en roles que ayudan a que el grupo alcance sus objetivos y roles que ayudan a sus integrantes a mantener relaciones de trabajo eficientes con los demás. Estos roles son esenciales para el aprendizaje de calidad. El rol del encargado de verificar, por ejemplo, se centra en pedir periódicamente a cada integrante del grupo que explique lo que aprendió. Rosenshine y Stevens (1986) reseñaron un gran cuerpo de investigaciones bien controladas sobre la enseñanza eficaz y hallaron que este rol -de "verificar para comprobar la comprensión"- era una conducta altamente relacionada con los mayores niveles de aprendizaje y logro. Si bien el docente no puede estar verificando permanentemente la comprensión de cada uno de sus alumnos (especialmente, si tiene 30 o más en su clase), puede arreglárselas para que sean ellos mismos quienes lo hagan, trabajando en grupos cooperativos en los que alguien cumpla ese rol.

La interdependencia de recursos se estructura cuando cada integrante dispone de sólo una parte de la información, de los materiales o de los recursos necesarios para realizar una tarea y debe combinar eso con lo que tienen los demás para que el grupo pueda cumplir su objetivo. Algunas formas de estructurar la interdependencia de recursos son:
1. Limitar los recursos que se entregan al grupo. Por ejemplo, puede entregarse un solo lápiz a un grupo de tres alumnos.
2. Hacer una especie de rompecabezas en el que cada integrante del grupo tenga sólo parte de un conjunto de materiales. Se puede pedir a un grupo que escriba una biografía de Abraham Lincoln y dar información sobre su infancia a uno de los miembros, sobre sus inicios en la política a otro, sobre su presidencia a un tercero y sobre su asesinato al cuarto integrante del equipo.
3. Hacer que cada miembro haga un aporte separado a un producto conjunto. Por ejemplo, se puede pedir a cada uno que aporte una oración para un párrafo, un artículo para un boletín periódico o un capítulo de un libro.

La interdependencia de identidad se estructura cuando el grupo establece una identidad mutua mediante un nombre o un símbolo grupal (por ejemplo, un lema, una bandera o una canción). Se complementa con la interdependencia respecto de un enemigo externo (esforzarse para rendir más que otros grupos) y la interdependencia de fantasía (esforzarse para resolver problemas hipotéticos tales como un naufragio o quedar varados en la luna). La interdependencia de tareas se estructura mediante el establecimiento de una distribución del trabajo tal que las acciones de uno deben estar completas para que otro pueda hacer su parte. La interdependencia ambiental existe cuando los miembros del grupo están unidos de algún modo por el espacio físico (como un lugar de reunión específico).

El corazón de los esfuerzos cooperativos es la interdependencia positiva. Sin ella, la cooperación no es posible. La interdependencia positiva puede centrarse en los resultados conjuntos o en los esfuerzos mutuos necesarios para alcanzar los objetivos del grupo. La interdependencia positiva de objetivos y recompensas (con las interdependencias relacionadas de identidad, enemigo externo, fantasía y ambiente) dan como resultado que los miembros comprendan que todos deben hacer lo siguiente (Johnson y Johnson, 1989):
1. Compartir un destino común en el que todos ganan o todos pierden sobre la base del desempeño general de los integrantes del grupo. Una de las cosas que se obtienen con esto es un sentimiento de responsabilidad personal por el resultado final y por la realización de una parte de la tarea.
2. Esforzarse por el beneficio mutuo, de modo que todos los integrantes del grupo salgan ganando. Existe un reconocimiento de que lo que ayuda a otros miembros del grupo beneficia a uno mismo y lo que favorece la propia productividad beneficia también a los demás.
3. Tener una perspectiva de largo plazo, de modo tal que la productividad conjunta de largo plazo se considere más valiosa que la ventaja personal de corto plazo.
4. Tener una identidad compartida, basada en la pertenencia al grupo. Además de ser un individuo, cada uno es integrante de un equipo. La identidad compartida une a los integrantes emocionalmente y crea una expectativa de festejo conjunto basada en el respeto mutuo y el aprecio por el éxito de los integrantes del grupo. La experiencia crea una relación positiva tal que los integrantes de un grupo se aprecian. Se comparten los sentimientos de éxito y cada uno se enorgullece tanto de los logros propios como de los alcanzados por los demás.

La interdependencia positiva de recursos, roles y tareas da como resultado que los individuos comprendan que el desempeño de los integrantes del grupo es algo mutuamente provocado. Nadie está solo. Cada uno se ve a sí mismo como un instrumento para la productividad de los otros integrantes de su grupo y ve a los demás como instrumentos para su propia productividad. Los integrantes del equipo comprenden que sus esfuerzos son necesarios para que el grupo tenga éxito (es decir, no puede haber "polizones") y que su aporte potencial es algo único (por sus roles, sus recursos o sus responsabilidades). Cada integrante comparte su responsabilidad por la productividad de los otros (responsabilidad mutua) y está obligado hacia los demás por su apoyo y ayuda (obligación mutua). Como consecuencia, los esfuerzos cooperativos se caracterizan porque cada uno puede ser influido por los demás y porque las acciones de uno pueden sustituir a las de otro, de modo tal que si uno ha hecho algo no hay necesidad de que los demás lo hagan, los integrantes de un grupo tienen una actitud de mutua inversión en el otro.


Última modificación: martes, 28 de enero de 2014, 12:17