Principios fundamentales de la cooperación: LAS HABILIDADES INTERPERSONALES

El hecho de poner a alumnos que carecen de habilidades sociales en un grupo y decirles que cooperen no asegura que sean capaces de hacerlo bien. No nacemos con los conocimientos necesarios para interactuar eficazmente con otros. Las habilidades interpersonales y en grupos pequeños no aparecen mágicamente cuando las necesitamos. Si se pretende que los grupos cooperativos resulten productivos, hay que enseñar a los alumnos las habilidades sociales necesarias para la colaboración de alto nivel y motivarlos para que las usen. Todo el campo de la dinámica de grupos se basa en la premisa de que las habilidades sociales son la clave para la productividad grupal (Johnson y F. Johnson, 1997).
Una cuarta necesidad para el uso disciplinado de los grupos cooperativos es la enseñanza a los miembros de los grupos de las habilidades interpersonales y en grupos pequeños necesarias para trabajar con eficacia con los demás. En los grupos de aprendizaje cooperativo, los alumnos tienen que aprender contenidos académicos y, también, habilidades interpersonales y en grupos pequeños necesarias para funcionar grupalmente. Si no aprenden estas habilidades, no podrán realizar las tareas. Si son ineptos en el trabajo grupal, sus tareas tenderán a no alcanzar los niveles necesarios. Por otro lado, cuanto mayores sean sus habilidades grupales, mayor será la calidad y la cantidad de su aprendizaje. El aprendizaje cooperativo es en sí más complejo que el aprendizaje competitivo o el individualista, porque los alumnos simultáneamente realizan actividades y trabajan en equipos. Para coordinar los esfuerzos que les permitan alcanzar objetivos comunes, los alumnos necesitan llegar a conocerse y a confiar en el otro, comunicarse con precisión y sin ambigüedades, aceptar y apoyar al otro y resolver los conflictos de manera constructiva (Johnson, 1995 a, 1995 b; Johnson y F. Johnson, 1997).

Desarrollo e identidad personales. Nuestra identidad se crea a partir de las relaciones con los demás. En nuestra interacción con los demás observamos sus respuestas, buscamos realimentación en cuanto a su forma de percibirnos y aprendemos a vernos como nos ven los otros. Los individuos que tienen pocas habilidades interpersonales establecen relaciones distorsionadas y tienden a desarrollar percepciones imprecisas e incompletas de sí mismos.
Posibilidad de empleo, productividad y éxito. Las habilidades sociales pueden ser aun más importantes que la educación y las habilidades técnicas para las posibilidades de empleo, la productividad y el éxito profesional. Recientes censos realizados en los Estados Unidos han encontrado que cuando se contrata personal nuevo, los empleadores valoran las habilidades interpersonales y de comunicación, la responsabilidad, la iniciativa y la capacidad para tomar decisiones; y que el 90% de los despidos se debe a actitudes de trabajo deficientes, interrelaciones personales pobres, conductas y vestimenta inadecuadas. En el mundo real, el corazón de la mayoría de los empleos -en especial, los mejor remunerados y más interesantes- está en hacer que los otros cooperen, en guiar a los demás, en enfrentar los problemas complejos relacionados con el poder y la influencia y ayudar a resolver los problemas que tiene la gente para trabajar con los demás.
Calidad de vida. No hay una receta sencilla para crear una vida significativa, pero las investigaciones señalan que un ingrediente necesario para casi todo el mundo para alcanzar una alta calidad de vida es cierta forma de relación personal, íntima, estrecha, satisfactoria.
Salud física. Se ha demostrado que las relaciones positivas y de apoyo se relacionan con una vida más prolongada, una recuperación más veloz y completa de las enfermedades y enfermedades, menos graves. La salud física mejora cuando las personas aprenden las habilidades sociales necesarias para tomar más iniciativas en sus relaciones y se tornan más constructivas en su forma de enfrentarse a los conflictos. La soledad y el aislamiento matan. Las relaciones de alta calidad crean y extienden la vida.
Salud psicológica. Cuando las personas carecen de las habilidades interpersonales necesarias para construir y mantener relaciones positivas con los demás, surgen enfermedades psicológicas. La incapacidad para establecer relaciones aceptables suele conducir asentimientos de ansiedad, de presión, frustración, alienación, incorrección, inutilidad, miedo y soledad. La capacidad de construir y mantener relaciones positivas y de apoyo se relaciona, por un lado, con la salud y la adaptación psicológicas, la falta de neurosis y, psicopatologías, la reducción de la angustia, el enfrentamiento eficaz a la tensión, la flexibilidad, la confianza en uno mismo y la autonomía, una identidad coherente e integrada, una autoestima elevada, felicidad general y competencia social.
Capacidad para enfrentarse al estrés. Las relaciones positivas y de apoyo ayudan a las personas a enfrentarse al estrés mediante el afecto, la información, los recursos y la realimentación. Las relaciones de apoyo reducen la cantidad y la gravedad de las situaciones de tensión y ansiedad y ayudan con la evaluación de la naturaleza del estrés y de la propia capacidad para enfrentarse a él constructivamente. Las discusiones con pares que apoyan al individuo ayudan a percibir el significado de la situación de tensión, recuperar el control sobre la propia vida y mejorar la autoestima.

Última modificación: martes, 28 de enero de 2014, 15:22