Principio fundamentales de la cooperación: EL PROCESAMIENTO GRUPAL

La etapa final de la disciplina de usar grupos cooperativos es la estructuración del procesamiento grupal. La eficacia del trabajo grupal depende de que el grupo reflexione (procese) sobre su funcionamiento. El procesamiento grupal puede definirse como la reflexión sobre una actividad grupal para ver qué acciones de sus integrantes resultaron útiles y cuáles no lo fueron y para tomar decisiones sobre qué acciones se deben conservar y cuáles se deben cambiar. El propósito del procesamiento grupal es aclarar y mejorar la eficacia de sus integrantes en sus aportes a los esfuerzos de colaboración necesarios para alcanzar los objetivos del grupo.

INICIADORES DEL PROCESO
1. Menciona tres cosas que tu grupo hizo bien mientras trabajaba. Menciona algo que se podría hacer mejor.
2. Piensa en algo que haya hecho cada integrante del grupo para mejorar la eficacia genera. Díselo a esa persona.
3. Dile a los integrantes de tu grupo cuánto precisas su ayuda de hoy.
4. Califícate de 1 (bajo) a 10 (alto) en una habilidad cooperativa (estimular la participación, verificar la comprensión, etc.). Dile a tu grupo tu calificación y explica porqué te pusiste esa nota. Planifica cómo mejorar la frecuencia con que los integrantes de tu grupo usan esta habilidad.

Hay cinco pasos para estructurar el procesamiento grupal, para mejorar continuamente la calidad del trabajo del grupo en las tareas propiamente dichas y en el funcionamiento del equipo como tal (véase Johnson, Johnson y Holubec, 1993 a). 
El primer paso consiste en evaluar la calidad de la interacción entre los integrantes del grupo en su trabajo, para mejorar el aprendizaje de cada uno. La forma más sencilla de realizar esa evaluación es que el docente observe al grupo mientras trabaja. De manera sistemática, el docente pasa de grupo en grupo con una planilla de observaciones formales para recoger datos concretos. Así, puede registrar la frecuencia de uso de las habilidades sociales deseadas.
La observación sistemática permite a los docentes abrir una especie de ventana hacia las mentes de sus alumnos. Al escucharlos explicar a sus propios compañeros cómo deben realizar las actividades, los docentes obtienen información valiosa sobre la comprensión de las instrucciones de parte de sus alumnos, sus conceptos y estrategias y los principios fundamentales para trabajar juntos eficazmente. Wilson (1987) realizó un estudio de tres años sobre la mejora en los docentes, como parte de un programa de desarrollo universitario. Docentes y estudiantes acordaron que los docentes necesitaban ayuda para saber si la clase entendía lo que debía hacer.
Los docentes no son los únicos que pueden hacer observaciones y registrar datos sobre el funcionamiento de los grupos. Puede designarse a un alumno observador en cada grupo (alternando la responsabilidad en cada clase o en cada actividad); al final de la actividad, todos los miembros del grupo pueden llenar una planilla en la que se exprese la frecuencia con la que se involucraron en cada habilidad social deseada. Usualmente, es útil evaluar la calidad del producto general del grupo, para que los grupos puedan comparar cómo se desempeñaron con patrones específicos de interacción entre sus miembros.

El segundo paso para examinar el proceso por el que un grupo hace su trabajo consiste en ofrecer realimentación a cada grupo. Los docentes tienen que destinar cierto tiempo al final de la clase para que cada grupo procese cómo trabajaron juntos sus integrantes. Los miembros del grupo necesitan describir qué acciones resultaron útiles (y cuáles no) para la realización de la tarea grupal y tomar decisiones sobre las conductas que necesitan mantener o cambiar. Los datos recogidos pueden ser tomados de las planillas y colocados en un gráfico de barras, para concentrar la discusión en los niveles reales de eficacia y en las formas de mejorar la calidad del trabajo grupal. Hay que reconocer, valorar y festejar los esfuerzos individuales que aportan al éxito del grupo. Este procesamiento permite que los grupos de aprendizaje se concentren en mantener buenas relaciones de trabajo entre sus miembros, facilita el aprendizaje de habilidades cooperativas, asegura que los integrantes del grupo reciban realimentación sobre su participación, asegura que los alumnos piensen en el nivel cognitivo y también en el metacognitivo y ofrece el medio para festejar el éxito grupal y reforzar las conductas positivas de sus integrantes. Algunas de las claves para el éxito del procesamiento en grupos pequeños son: 
  1. Destinar tiempo suficiente para que éste tenga lugar.
  2. Ofrecer una estructura para el procesamiento (por ejemplo, pedir a los alumnos: "Hagan una lista con tres cosas que su grupo está haciendo bien hoy y una que podría mejorar"). 
  3. Hacer que éste sea concreto y específico. 
  4. Destacar la realimentación positiva. 
  5. Mantener a los alumnos involucrados en el procesamiento. 
  6. Recordarles que usen sus habilidades cooperativas mientras procesan y comunicar expectativas claras respecto de los propósitos que se tienen.
El procesamiento grupal proporciona una estructura para que los integrantes de un grupo se hagan responsables y adquieran habilidad. Para contribuir al aprendizaje de los demás, los integrantes de un grupo tienen que asistir a clase, estar preparados (es decir, haber hecho todo el trabajo necesario) y aportar al trabajo conjunto. El ausentismo y la falta de preparación de un alumno suelen desmoralizar a los demás. El trabajo grupal productivo exige que todos estén presentes y preparados y para que ello suceda debe haber responsabilidad entre pares. Cuando el grupo procesa, discute las acciones de cualquiera de sus miembros que hay que mejorar para poder aumentar el aprendizaje de todos.

El tercer paso es que los grupos se fijen objetivos para mejorar su eficacia. Los integrantes del grupo sugieren formas de mejorar el trabajo grupal y el grupo decide qué sugerencias adoptará. Es esencial la discusión sobre el funcionamiento grupal. Un error de enseñanza típico consiste en proporcionar muy poco tiempo para que los alumnos procesen la calidad de su colaboración. Los alumnos no aprenden de las experiencias si no pueden reflexionar sobre ellas. Si se quiere que los grupos de aprendizaje funcionen mejor mañana de lo que funcionaron hoy, sus integrantes necesitan realimentación, reflexión sobre cómo hacer que sus acciones resulten más eficaces y planificación sobre cómo ser más diestros en la próxima actividad grupal.

El cuarto paso consiste en procesar el funcionamiento de la clase en su conjunto. Además del procesamiento de los grupos pequeños, los docentes deben organizar, periódicamente, actividades de procesamiento de toda la clase. Al final de una clase, el docente puede dirigir una actividad de procesamiento de toda la clase compartiendo con sus alumnos los resultados de sus propias observaciones. Si cada grupo tiene un alumno observador, se pueden agregar los resultados de sus observaciones para obtener un total general de la clase.

El quinto paso consiste en realizar festejos en los grupos pequeños y con toda la clase. Sentirse exitoso, apreciado y respetado ayuda a construir el compromiso por aprender, el entusiasmo por trabajar en grupos cooperativos y la sensación de capacidad personal en el dominio de las materias y el trabajo cooperativo con los compañeros.

Última modificación: lunes, 17 de febrero de 2014, 20:58