PIES (Positive interdependence, Individual accountability, Equal participation, Simultaneous interaction)

Participación Igualitaria
Según Kagan, el modelo “Aprender Juntos” no estructura la participación entre los
miembros de un equipo para que haya una participación igualitaria, en el sentido de que
deja que la participación de los estudiantes surja espontáneamente –no forzada por
ninguna “estructura”- dentro de los equipos. Por ejemplo, un profesor que aplica este
modelo puede estar satisfecho sólo porque los estudiantes discuten de forma
“desestructurada” algo en el equipo (el modo de resolver un problema o de hacer alguna
actividad…). Esta participación “desestructurada” –en este caso, en forma de discusión no
garantiza que dicha participación sea igualitaria para todos los miembros de un
equipo: mientras que los que, seguramente, más necesidad tienen de verbalizar su punto
de vista son los que menos oportunidades tienen de ello, precisamente porque los que
quizás menos lo necesitan monopolizan prácticamente toda la participación. Dejar la
igualdad de participación en manos de los estudiantes es hacerse falsas ilusiones y casi
siempre acaba en participación desigual. En este sentido, las estructuras cooperativas de
Kagan u otras estructuras similares garantizan la participación –igualitaria o equitativa
hasta cierto punto- de todos los miembros de un equipo.

Interacción Simultánea
Spencer Kagan define la Interacción Simultánea como el porcentaje de miembros de un
equipo abiertamente comprometidos en su aprendizaje en un momento dado,
interactuando a la vez, simultáneamente. En un equipo de cuatro miembros siempre
habrá más interacción simultánea que en un equipo de cinco o de tres. Si el número de
componentes de un equipo es impar (tres o cinco) es mucho más probable que haya
alguno que, en un momento dado, no interaccione con otro y quede al margen de la
actividad.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que en cada uno de los temas o unidades didácticas
en qué está dividida una determinada asignatura se sigue generalmente esta secuencia:
la introducción de los objetivos didácticos, una explicación inicial y una serie de
actividades que los alumnos deben hacer en el aula, alternadas con explicaciones
puntuales del profesor o la profesora para resolver dudas o matizar algún aspecto de los
contenidos tratados.

Para hacer de forma cooperativa (no individual) estas actividades el profesor o la
profesora distribuye a los estudiantes en equipos de cuatro miembros. Para ello, ha
colocado de forma estratégica a los estudiantes en el aula, de modo que los que ocupan
cuatro mesas contiguas conforman un equipo heterogéneo, formado por dos niños y dos
niñas, uno de los cuales tiene más motivación y capacidad, otro es un alumno más
necesitado de ayuda, y los otros dos son de un término medio. A la hora de hacer las
actividades previstas en cada tema, en lugar de hacerlas cada uno por separado, en su
pupitre, les invita a mover un poco las mesas y a hacerlas en equipos de cuatro, cada
uno en su libreta pero ayudándose unos a otros.

Para ello, con el fin de asegurarse que interactuarán los cuatro a la hora de hacerlas,
puede utilizar, por ejemplo, la estructura cooperativa conocida como “Lápices al centro
que se desarrolla como sigue: el profesor entrega una hoja con cuatro ejercicios a cada
equipo formado por cuatro miembros: uno se encargará de dirigir (no de hacer) el
ejercicio número uno; otro, el dos; otro, el tres y otro, el cuatro. El primero lee el primer
ejercicio y entre todos deciden cuál es la mejor forma de hacerlo; mientras dialogan y lo
deciden, dejan sus lápices en el centro de la mesa, para indicar que ahora es tiempo de
hablar, no de escribir. Cuando se han puesto de acuerdo, cada uno coge su lápiz y, ahora
en silencio, hace el primer ejercicio en su cuaderno. Luego, el segundo lee el segundo
ejercicio, y repiten la misma operación, y así sucesivamente hasta completar los cuatro
ejercicios. Esta estructura, efectivamente, “obliga” de alguna manera a que un
estudiante no haga los cuatro ejercicios previstos solo, sino contando con los demás,
buscando entre todos la mejor forma de hacerlo, es decir, colaborando y cooperando…
El “efecto” de esta estructura es la colaboración y la cooperación, porque procediendo
de esta forma se ha asegurado, en gran medida, la participación igualitaria (todos los
miembros del equipo tienen la misma oportunidad de participar) y la interacción
simultánea (antes de realizar cada uno los cuatro ejercicios en su cuaderno han
interactuado para decidir la mejor forma de hacerlos).

En cambio, si el profesor, en lugar de proponer esta estructura, les dice, simplemente,
que realicen en equipo, entre todos, las actividades propuestas, lo más seguro es que uno
de ellos haga, o diga cómo deben hacerse, los ejercicios o, como mucho, se los
repartirán y harán cada uno un ejercicio. En este caso, no ha habido, propiamente, una
participación igualitaria ni una interacción simultánea.
Última modificación: martes, 28 de enero de 2014, 11:51