GRADO DE COOPERACIÓN EN LOS EQUIPOS

Para calcular el grado de cooperatividad, a partir de Johnson, Johnson y Holubec (1999)
y Kagan (1999) nos fijamos en una serie de factores de calidad, que pueden llevan
asociados un contrafactor. La presencia o la ausencia de estos factores y contrafactores
pueden hacer aumentar o disminuir la calidad y, por consiguiente, la eficacia del trabajo
en equipo.
Una cosa es que un equipo esté más o menos organizado, o que no lo esté, y otra es que
esté “des-organizado”... Una cosa es que los estudiantes de un equipo se esfuercen por
conseguir los objetivos del equipo, para que su equipo “triunfe”, o que haya alguien que
no se esfuerce por lograrlo, y otra cosa muy diferente –y mucho peor- es que,
contrariamente, haya alguien que se esfuerce porque su equipo no logre los objetivos
que se ha propuesto, “fracase”...
Como hemos dicho anteriormente, para calcular el índice de calidad (y, por lo tanto, el
grado de cooperatividad de un equipo) se deberán tener en cuenta los distintos factores
de calidad, a cada uno de los cuales le corresponde un “contrafactor” que denota una
situación más negativa que la simple ausencia del factor correspondiente.
Si estos seis factores o contrafactores se dan en un equipo de aprendizaje cooperativo
determinado, y en función del grado o nivel
Factor Contrafactor
Interdependencia positiva de finalidades
En general, los miembros del equipo tienen
claros, y bien presentes, los objetivos que el
equipo se ha planteado, como equipo: aprender y
ayudarse a aprender. No están satisfechos, como
equipo, hasta que consiguen que todos sus
miembros progresen en el aprendizaje, cada cual
según sus posibilidades.
Algún miembro del equipo no solamente no se
esfuerza para que su equipo vaya bien (logre sus
objetivos: aprender y ayudarse a aprender, y así el
equipo “triunfe”), sino que se esfuerza para que
su equipo “fracase” (no hace nada, no quiere
ayudar a los demás, no quiere que le ayuden...).
Interdependencia positiva de roles
El equipo ha definido, y ha distribuido, los
diferentes roles a ejercer para que el equipo
funcione. Además se han especificado con
claridad cuáles son las funciones que se deben
hacer para desempeñar de forma correcta un rol
determinado.
Más allá de que se hayan determinado estos roles
pero no se ejerzan, hay alguien que desempeña un
rol negativo que dificulte todavía más el buen
funcionamiento de su equipo.
Interdependencia positiva de tareas
Los miembros del equipo –en el supuesto de que
tengan que hacer algo entre todos (un trabajo
escrito, una presentación oral de un tema, un
mural, etc.)-, se distribuyen el trabajo de forma
que todos los miembros tienen alguna
responsabilidad en la realización del trabajo, y
una tarea tan relevante como sea posible, según
sus capacidades, aptitudes o habilidades.
Hay alguien en el equipo que, aun cuando se
hayan distribuido las tareas, conscientemente
haga mal (de una forma más o menos frecuente)
su trabajo, o no haga aquello a qué se ha
comprometido (es decir, que no sea responsable
dentro el equipo en este aspecto).
Interacción simultánea
Los miembros del equipo interactúan, hablan
antes de hacer una actividad, se ponen de acuerdo
sobre cuál es la mejor manera de hacerla; se
ayudan entre ellos (piden ayuda, si la necesitan;
prestan ayuda, si alguien se la pide...); se alientan,
se animan mutuamente si alguien no se ve capaz
de hacer un trabajo, o si está desanimado...
Con una mayor o menor frecuencia, hay alguien
en el equipo que es marginado o menospreciado
por el resto de sus compañeros, o hay alguien que
impone a toda costa su punto de vista por encima
del punto de vista de sus compañeros, o alguien
que se limita a “copiar”
Dominio de las habilidades sociales básicas
Los miembros de un equipo dominan cada vez
más las habilidades sociales básicas en su
conjunto (respetar el turno de palabra, pedir y dar
ayuda, cuidar el tono de voz, animar a sus
compañeros, argumentar el punto de vista propio,
aceptar el punto de vista de los demás, ponerse en
el lugar de otro…
Algún miembro del equipo muestra una actitud y
un comportamiento totalmente contrario a estas
habilidades sociales, de forma consciente y más o
menos reiterada.
Autoevaluación como equipo
Los miembros de un equipo son capaces de
reflexionar sobre su propio funcionamiento como
equipo, para identificar aquello que hacen
especialmente bien para potenciarlo, y aquello
que todavía no hacen suficientemente bien, para
evitarlo o compensarlo.
Hay alguien dentro el equipo que de una forma
consciente y más o menos reiterada se niega a
hacer esta evaluación, y no aporta nada de su
parte para que su equipo vaya mejorando. Una
cosa es que no hagan, o no hagan bastante bien
esta evaluación, y otra todavía peor es que haya
alguien que se niegue rotundamente a hacerla...

Última modificación: jueves, 23 de enero de 2014, 11:15